que te faltaba el instructivo para amarme
ahora me dices que lo que por años negaste
era tal cual o peor que mi más negro temor
Y ahora después de estos veinte años
cuando ya la niña hace tiempo partió
y ahogamos a la mujer que no pudo crecer
amarrada a una triste y solitaria alma vieja
Ahora resulta que te descubriste al fin
y no puedes negar la autoría de mis penas,
la validez de mis lágrimas y de mis noches frías,
el curso del dolor que atravesó mis mejillas.
Ahora, ahora te veo eufórico y liviano
Dejando ataduras , miedos y etiquetas
pagando el precio de tu nueva vida
que fue el sacrificio de mi alegría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario