perfumada de flor de la pluma,
me arranco hacia el magnolio rosado
pasando por la higuera frondosa,
y me escondo al fin
en aquel rincón,
el que ya no existe
entre las ligustrinas
y el membrillo, y nadie,
nadie me ve,
en mi útero secreto
hablando sola,
cantando en una lengua
que suena como el inglés,
creyéndome siempre
la heroína
de mis cuentos inventados
y reinventados
según la preferencia del día,
así como hoy , tantos años después
relleno las falencias de mi vida
con fantasías que siempre
superan la realidad...
Y tendida en el pasto,
me lleno del perfume
de la tierra húmeda
pincho mi piel con puntas de espina
como si así me evitara el reto
que seguro llegará
por el pasto en mi ropa....
Boca arriba, las nubes
se enredan en mis pestañas
y me quedo así
en silencio,
mecida por las ramas
mientras
lejos , muy lejos
voces conocidas
me llaman.