lunes, 20 de octubre de 2008

Poema 24.

Corriendo del ciruelo al parrón,
perfumada de  flor de la pluma,
me arranco hacia el magnolio rosado
pasando por la  higuera frondosa,
y me escondo al fin 
en aquel rincón,
el que ya no existe 
entre las ligustrinas 
y el membrillo, y nadie,
nadie me ve,
en mi útero secreto
hablando sola, 
cantando en una lengua 
que suena como el inglés,
creyéndome siempre
la heroína 
de mis cuentos inventados
y reinventados 
según la preferencia del día,
así como hoy , tantos años después 
relleno las falencias de mi vida 
con fantasías que siempre 
superan la realidad...
Y tendida en el pasto,
me lleno del perfume 
de la tierra húmeda
pincho mi piel con puntas de espina
como si así me evitara el reto
que seguro llegará 
por el pasto en mi ropa....

Boca arriba, las nubes 
se enredan en mis pestañas
y me quedo así
en silencio,
mecida por las ramas
mientras
lejos , muy lejos 
voces conocidas 
 me llaman.



2 comentarios:

ximena dijo...

Estas escribiendo con toda el alma ,me llegan mucho tus poemas, disculpa si me meto más de la cuenta.

marcela diaz dijo...

Cuál ximena eres? y no ,no me molesta que leas lo que escribí, por algo lo escribí aunque un poco escondido